Alergias alimentarias en la edad infantil.

Artículo por el Dr. Carlos G. León Ramírez

Alergólogo pediatra y director del Centro de Asma y Alergia de México (CAAM).

 

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA PRESCRIPCIÓN MÉDICA

 

INTRODUCCIÓN:

Es una respuesta exagerada del sistema inmunológico ante el consumo de algunos alimentos y, aunque pueden presentarse en cualquier momento de la vida, son más frecuentes durante la edad pediátrica.

 

Entre los alimentos que pueden generan reacciones alérgicas están la leche de vaca, huevo, nueces, cacahuates, soya, trigo, mariscos, entre otros. Cuando esta condición se presenta, el sistema inmunológico produce anticuerpos para neutralizar y eliminar la proteína que reconoce como dañina.

Los anticuerpos, conocidos como inmunoglobulina E (IgE), reaccionan ante los alergenos, lo que desencadena una serie de síntomas, tales como: congestión y flujo nasal, estornudos, trastornos respiratorios, inflamación de labios, boca, lengua, cara o garganta, urticaria, erupciones, dolor abdominal, diarrea, náusea, vómito, cólicos y, uno de los más graves, shock anafiláctico.

La incidencia de este tipo de alergias se estima que puede ir del 1 al 8 por ciento en la población mexicana.

Es importante diferenciar entre alergia alimentaria e intolerancia alimentaria. En la primera, se trata de una reacción de hipersensibilidad a las proteínas de diferentes alimentos, mientras que la intolerancia a los alimentos es un mecanismo no alérgico, donde no actúa el sistema inmune.

La intolerancia se presenta cuando el organismo no puede digerir un alimento o alguno de sus componentes en forma correcta.

Averiguar la carga genética de alergia en los padres es importante para determinar el riesgo que presentarán los hijos. Por ejemplo, los hijos de madre o padre alérgico tienen el doble de posibilidades de desarrollar una alergia alimentaria, a diferencia de los niños cuyos padres no tienen estos antecedentes. Pero si tanto el padre como la madre son alérgicos, el riesgo es de 75 a 100 por ciento mayor.

La lactancia materna ha demostrado que reduce el riesgo de sufrir alergias alimentarias, en comparación con los bebés que han sido alimentados con fórmulas lácteas. Por ello se recomienda que, en los casos de niños con familiares directos con alergias, que el menor sea alimentado con lactancia materna en los primeros 6 meses de vida.

La más importante por sus repercusiones es a la leche de vaca (usualmente se manifiesta entre los 6 a 12 primeros meses de vida, etapa en la que dejan de ser alimentados con leche materna). Genera síntomas como diarrea, vómito o reflujo. Esta situación puede provocar en el menor desnutrición, así como limitaciones en el crecimiento y desarrollo. Reacciones en la piel o dermatitis atópica son manifestaciones frecuentes en estos pacientes. La complicación más grave es la anafilaxia, y puede presentarse en el 1 por ciento de los niños.

La anafilaxia involucra más de dos aparatos o sistemas y suelen referir la presencia de molestias gastrointestinales, sin embargo lo más importante son los síntomas cardiovasculares e hipotensión grave (shock anafiláctico), situación que puede llevar a que el paciente pierda la vida en minutos.

El primer paso para lograr un diagnóstico adecuado es realizar la historia clínica, donde se conocerán los antecedentes médicos del paciente y sus familiares. Al identificar los síntomas y, después de la exploración física, se debe investigar cuándo se hizo el consumo del alimento que se piensa generó la alergia.

Lo siguiente es realizar una prueba de supresión de alimento o dieta de eliminación. Se quita el alimento sospechoso, y al dejar de tener síntomas, el diagnóstico se ha integrado. Si se vuelve a introducir el alimento y se presentan síntomas, entonces estará más que confirmado.

Otro método es la prueba RAST (radioalergosorbentes), que consiste en mezclar muestras de sangre del paciente con extractos de alimentos. En caso de alergia, la sangre producirá anticuerpos. Esta prueba solo indica la existencia de la alergenicidad al alimento, pero no si ésta es leve, moderada o grave.

Para evitar este tipo de alergias en los adultos, es importante eliminar el producto que lo genera.

En el caso de los lactantes, la opción es dar una leche alternativa que se denomina fórmula extensamente hidrolizada de proteína de leche de vaca, de arroz, de aminoácidos, o de soya, lo que favorecerá la limitación de la sintomatología y las consecuencias previamente referidadas de la alergia.

 

Para consultar las referencias bibliográficas de este artículo, remítase a: www.percano.mx

Referencias bibliográficas:

1.-American Academy of Pediatrics. Comité on nutrition. Hypoallergenic Infant Formulas. Pediatrics 2000; 106:346-349.

2.- Blanca M. Reacciones Alérgicas a Alimentos. Medicine 2009; 10 (34): 2257-2263

3.- Guidelines for the Diagnosis and Management of Food Allergy in the United Status. Summary of the NIAID sponsored Expert Panel Report. Allergy Clin Immunol December 2010.

¿Quieres registrarte? Entra aquí